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Uber escondió a usuarios y reguladores un robo masivo de datos

Uber fue hackeado en diciembre de 2016, en un ataque que le costó el robo de información personal de siete millones de conductores (incluyendo los detalles de licencia de 600.000 empleados), así como información bancaria de más de cincuenta millones de usuarios.

La reacción de Uber a este ataque fue cuanto menos reprobable: pagó 100.000 dólares a los hackers responsables en lugar de informar a los usuarios y a las autoridades competentes.

Dara Khosrowshahi (CEO de Uber desde septiembre de este año), se disculpó en nombre de la compañía e informó a su vez del inicio de una investigación tan pronto como tuvo conocimiento del caso. A su vez pidió la dimisión del responsable de seguridad de la multinacional.

«Nada de esto debería haber ocurrido y no hay excusa que nos ampare, no puedo borrar el pasado pero puedo decir, en nombre de cada empleado de Uber que aprenderemos de nuestros errores, estamos cambiando la manera de hacer negocio», escribió Khosrowshahi en su declaración.

Desde la compañía también se informó de que se han contactado a los reguladores de cada país donde tienen actividad empresarial para informar del asunto, así como que ha contactado individualmente con cada conductor cuyos detalles de licencia han sido robados.

Asimismo, la compañía no ha detectado actividad inusual en las cuentas bancarias de los afectados, según declaró una persona cercana a la investigación.

Aunque la información hackeada no es sensible, el hecho de haber sobornado a los responsables y el intento de ocultar el asunto pueden llevar a Uber a los juzgados. Además, la noticia llega en un momento sensible para Uber, ya que se encuentra en proceso de cierre de un acuerdo de inversión de un consorcio liderado por SoftBank que podría valer hasta 10 mil millones de dólares.

 

 

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