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Macron abandera el liderazgo de la construcción europea


El presidente frances ropone una «refundación» de la Unión que pase por una mayor integración en Defensa e Inmigración mientras se avanza hacia un gobierno político de la zona Euro

Emmanuel Macron marco ayer en la universidad de la Sorbona, su aspiración al liderazgo continental, al proponer «refundar Europa en torno a unos pilares de soberanía global, unidad y democracia, cuando los populismos y nacionalismos son una amenaza continental
En un tono solemne, con referencias recurrentes a los peligros que sufre Europa, el presidente francés afirmo:

los grandes desafíos de nuestro tiempo, la seguridad, las grandes migraciones, el desarrollo durable, el cambio climático, la revolución digital y la regulación de la economía mundial, exigen una respuesta común de los pueblos y Estados europeos, para defender su integridad, unidad y democracia.


Macron había redactado su proyecto original en la perspectiva de un nuevo triunfo de la canciller Angela Merkel, presta a gobernar con los socialdemócratas alemanas. Tras el hundimiento del SPD, que ha llevado a Merkel a intentar formar una coalición con liberales euroescépticos y verdes (ecologista-federalista),matizando el presidente galo sus proyectos originales, pero preservando lo esencial de su visión de refundación de Europa.

En torno a la seguridad, retomó el proyecto de crear una fuerza de intervención rápida europea. En otro plano, Merkel y Macron anunciaron el verano pasado el lanzamiento de un ambicioso proyecto: la construcción de un nuevo avión militar europeo, en concertación con otros aliados. Se trata de un proyecto a muy largo plazo, que necesitará años de concertación. La cooperación antiterrorista, por el contrario, es la obligada guinda de todos los grandes pasteles diplomáticos.

En el terreno económico, propone medidas que chocan con los euroescépticos liberales alemanes que podrían formar parte de una coalición: un presupuesto común de la zona euro, la elección de un parlamento para los países del euro y un gobierno político y un ministro de finanzas de la eurozona. Se trata de proyectos que desarrollan con ambición los planes más humildes diseñados por otros presidentes franceses. Sin conseguir nunca el apoyo necesario en Berlín. Consciente de tal resistencia, insiste en la necesidad de dar un nuevo impulso franco-germano a los proyectos europeos que se han visto varados:
¿Por qué no integrar totalmente nuestros mercados, aplicando a nuestras empresas reglas comunes?.

Ideal y pragmatico

A caballo entre la política y la economía, Macron estima que es posible reforzar la unidad europea, proponiendo estos proyectos comunes: solidaridad económica a través de la convergencia social y fiscal; creación de universidades europeas; y favorecer la unión a través de la cultura y los intercambios educativos.

Retomando una clásica idealización, presentada con un lirismo muy personal: La refundación de Europa no se construirá al margen de los pueblos, sino asociando a los pueblos a la hoja de ruta de esta refundación.

Varias velocidades

La democratización de Europa, para hacerla más atractiva a las gentes que la habitan, ha estado en los programas electorales de casi todos los partidos continentales durante las campañas de las elecciones directas al Parlamento Europeo desde hace muchos años. Macron estima que dos iniciativas personales pueden relanzar tal ambición: convocar convenciones democráticas en todos los países de la UE que deseen progresar en un proyecto común, y reforzar el Parlamento Europeo a través de las listas transnacionales. Avanzando hacia otra sugerencia mucho más novedosa y personal: utilizar los 73 escaños de eurodiputados del Reino Unido para crear el embrión de un parlamento de la zona euro.

Consciente de que varios capítulos importantes de tan ambicioso proyecto chocan con otras percepciones del futuro de la Unión, Macron matiza su proyecto de renovación abriéndolo a la geometría variable: cada país de la Unión podrá participar en uno u otro proyecto, abriéndose la posibilidad de una Europa a la carta, a varias velocidades, en varios círculos, según las cambiantes terminologías de los últimos treinta años de proyectos y refundaciones europeas.

Emmanuel Macron terminó su gran discurso lanzando una severa advertencia contra el peligro de los populismos y los nacionalismos. El presidente no citó ningún movimiento en concreto, pero sus alusiones parecían claras cuando subrayó: «Están ahí, en todos nuestros Estados. Y son una amenaza par el futuro de Europa».

Sin citar expresamente a España y Alemania, la alusión directa a nacionalismos y populismos encaja con precisión con las coyunturas que atraviesan en estos dias.

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